
José durante sus vacaciones escolares llegaba
de Ayacucho a visitar a su primo Carlos quien vivía con su madre en
el Callao. Ellos se divertían juntos, salían a jugar y a la playa;
conforme iban creciendo los primos eran inseparables.
Cuando José regreso después de algunos años Carlos
había cambiado salía a divertirse con los amigos de su barrio y en las
madrugadas se escapaba de su casa para drogarse.
El no entendía de razones cada vez más se consumía sin
importarle su futuro, involucrándose con malos amigos para asaltar a
transeúntes y después comenzar a robar vehículos, tanto que llego a ser un
delincuente tras las rejas.
Su madre ya anciana le suplicaba que cambiara su vida
para ser alguien en su mañana y a él no le importaba.
Así pasaron muchos años y José se hizo un gran
profesional mientras que Carlos tenía que asumir sus errores del pasado sin madre
ni familia.
Finalmente Carlos se rehabilito y cambio de vida y asumió
con dolor que por las drogas perdió a su madre y las oportunidades que dejo
pasar por no estudiar.
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