Scott era un perro muy inquieto y juguetón, que todas las
mañanas corría a la cama de Beni a lamerlo la cara y de un mordiscó en la
oreja, lo despertaba para ir a bañarse y después ir a estudiar.
Todas las tardes eran divertidas porque jugaba con su mascota.
Un día Beni y sus amigos salieron de paseo a visitar la
laguna de Llanganuco, en el trayecto del recorrido divisaron a Scott
quien jugaba en la puerta de su casa, los niños llamaron desesperadamente
a la mascota quien muy contento empezó a perseguir al carro, hasta perderlos de
vista. Los niños se divirtieron mucho en su paseo y al caer la tarde
retornaron a su hogar.
Beni fue a buscar a su amigo juguetón y ni
rastros de Scott la noche fue gris llena de tristeza tanto que no pudo
concebir el sueño.
Los días no era iguales sin el perro juguetón, así
pasaron los días, las semanas y medio año. Una tarde Beni cuando jugaba
con un grupo de amigos divisaron a lo lejos una silueta casi conocida y
sin pensarlo fue a su encuentro, era Scott, sucio y muy flaco que hasta las
costillas se notaban, la mascota regresaba de su gran recorrido por el Parque
Huascarán.
Finalmente al cabo de algunos meses se recuperó Scott y
vivió muchos años más para alegría de su amito.
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